La iniciativa promovió la reflexión, la empatía y la entrega de herramientas prácticas para fortalecer la salud mental en una etapa clave del desarrollo vital.
Este jueves 07 de mayo, en los Campus San Joaquín y Campus Vitacura, se realizó una actividad orientada a reflexionar sobre los desafíos de la adultez emergente, etapa que comprende aproximadamente entre los 18 y 29 años y que es vivida por gran parte del estudiantado universitario. La instancia buscó visibilizar las complejidades propias de este periodo, así como promover el autocuidado, el acompañamiento y la responsabilidad compartida en materia de salud mental.
La jornada se desarrolló a través de dos momentos participativos. El primero, denominado “Maleta de viaje”, invitó a las y los participantes a seleccionar imágenes asociadas a factores protectores de la salud mental, las que fueron incorporadas simbólicamente en una maleta. Este ejercicio permitió identificar, de manera colectiva, los recursos personales, sociales y emocionales necesarios para enfrentar con mayor bienestar esta etapa de transición vital.
El segundo momento, “Mirada empática”, se centró en un ejercicio de reflexión desde la empatía, abordando las necesidades y dificultades que enfrentan estudiantes que son madres y padres. En este espacio se dialogó sobre el desafío de compatibilizar estudios, trabajo y vida familiar, reconociendo trayectorias diversas y realidades que muchas veces permanecen invisibilizadas en el contexto universitario.
Al respecto, Javiera Troncoso, psicóloga clínica del área de Atención en Salud de Relaciones Estudiantiles del Campus San Joaquín, destacó que este tipo de instancias “significa dar visibilidad a la posibilidad de construir y fortalecer la salud mental en entornos más allá del box, y generar espacios para promover la responsabilidad compartida sobre esta materia”. Asimismo, agregó que “hablar sobre adultez emergente es una necesidad, especialmente en el contexto universitario, ya que visibilizar las complejidades de esta etapa y reflexionar en torno a ellas permite compartir vivencias comunes, lo que en ocasiones ayuda a disminuir el estrés y a desmitificar la idea de que estos desafíos deben resolverse en soledad”.
En la misma línea, Álvaro Prado, psicólogo clínico del área de Atención en Salud de Relaciones Estudiantiles del Campus Vitacura, recalcó la importancia de realizar este tipo de actividades en espacios abiertos del campus, señalando que “esta instancia representa una oportunidad para trascender el box clínico y llevar el bienestar al entorno cotidiano. Las intervenciones en patio poseen una fuerza especial para fortalecer el vínculo con la comunidad estudiantil”.
“El valor principal está en la generación de confianza, transmitiendo el mensaje de que el equipo de salud mental está siempre disponible y atento a las necesidades del estudiantado”, agregó.
La actividad se consolidó como un espacio de validación, conexión y entrega de herramientas prácticas, reafirmando el compromiso institucional con el bienestar integral del estudiantado y el fortalecimiento de la salud mental durante las distintas etapas de su trayectoria universitaria.
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